Ya superamos las épocas de reinados y autoritarismos

(Por Mario Sabbatella).- En cada sector, quienes ya están en espacios de poder creen que sería más simple gobernar o liderar, lejos de la tensión “ciudadana”: para eso es necesario que el Ser Ciudadano quede circunscripto a lo abstracto y legalmente correcto o que sus decisiones individuales estén (como si de una ficción se tratase) desligadas de la realidad comunitaria o de las políticas públicas.

Es fácil volver todo muy complejo para la gente común y decirle que solo los expertos pueden ocuparse del tema. Es más, el neoliberalismo se caracteriza por volver la vida cotidiana tan agobiante que el ciudadano abandona las cuestiones públicas por falta de energía, por hambre, por conflictos y por desesperanza.

Sin embargo, cuando me pregunto por qué voy a fondo con temas como esta participación electoral – porque me lo pregunto, y re pregunto en cada minuto de paz ya que no soy caprichoso, pero soy un hombre de convicciones – en esos momentos refuerzo mi creencia de que la presencia de los ciudadanos en los asuntos públicos es una condición necesaria para alcanzar la gobernabilidad democrática, la justicia social, la transformación de la política acorde a las necesidades del pueblo y sobre todo para cuidar de la libertad y dignidad que nos unen en un proyecto colectivo.

La participación ciudadana, por mas compleja que resulte su incorporación en las cuestiones de Estado, es indispensable, tanto que puede decirse que la realización progresiva de los derechos humanos, está en relación directamente proporcional al aumento de la calidad de la participación ciudadana.

Pero aunque sea repetitivo, lo diré de nuevo: vemos como se profundiza en el mundo entero – no solo en esa política cercana – una marcada exclusión de la mayoría poblacional respecto a la toma de decisiones sobre los asuntos públicos; así es inevitable que los consensos se reduzcan a minorías no representativas de la pluralidad de intereses colectivos.

Y en ese sentido la balanza es desigual: por supuesto que hay una posición de poder declarada, porque el que queda excluido es el ciudadano común, no el ciudadano político, pero el que tomó el poder se arroga además la libertad de ver «cuándo incluye al ciudadano común, discriminándolo, auto congratulándose de ofrecer ese gran beneficio a la ciudadanía”.

Mas justicia social, mas equidad y diversidad, mas inclusión, yo sueño con el bienestar colectivo y estoy dispuesto como ciudadano a dar la batalla, porque si de algo estoy seguro es que este Sueño Colectivo que buscamos no comienza sin acción, voluntad y compromiso, pero de todos, no de los “locos” que nos lanzamos como si de utopías se tratara:

-Quienes tienen responsabilidad de gobierno deben fomentar la participación. Lo dice la Constitución y si no lo dijera, prima el sentido común. Ya superamos las épocas de reinados y autoritarismos.

-Quienes tienen consciencia ciudadana deben ejercer la participación para que otros despierten. Esta evolución que nos acerca al bienestar de todos y todas nos necesita activos, lúcidos, debatiendo, asumiendo nuestras diferencias y dando cada uno lo mejor de sí, pero con respeto y altura ciudadana.

Quería en estos momentos de espera enfocarme de nuevo en mis convicciones.

Quería repensar mi propia Fuerza. Porque dirán mucho, acusarán mucho, inventarán como siempre, y si el ciudadano nos ve seguir en la lucha será por esto que he escrito, no por todo lo que puede representar una elección, un cargo o un poco mas de prensa mediática.

*Legislador.