JSRN con eje en las dos regiones de mayor peso electoral

(ADN).- Callado, serio, muy amable y de bajo perfil. De tez aceitunada y con el pelo largo ajustado por un “chuflín”, al estilo del defensor de San Lorenzo Marcos Angeleri, el ministro de Obras Públicas Carlos Valeri, comenzó a “caminar la cancha” para su candidatura a la gobernación.

No es su estilo hablar con la prensa, por esto llamó la atención sus declaraciones en Bariloche aceptando que “sería un orgullo ser candidato”. Rompió con su estilo, fue locuaz y sus expresiones tuvieron repercusiones, a la par que el gobernador Alberto Weretilneck trata de descomprimir presiones sobre las candidaturas de JSRN y pregona que el anuncio será en 60 días, después del Mundial.

Mientras tanto “el hijo dilecto” no se define. El operativo “clamor” por Alejandro Palmieri, que impulsa con esfuerzo Facundo López, no ha tenido éxito y los pedidos de apoyo, por ejemplo a los intendentes, no resultaron e incluso generaron enojo como fue el caso del barilochense Gustavo Gennuso.

En el círculo íntimo del gobernador surge una clara definición: la fórmula de Juntos tiene que estar integrada por representantes del Alto Valle y Bariloche, o viceversa. Este convencimiento muestra que el vicegobernador Pedro Pesatti, quien también hizo conocer su candidatura para el 2019, no es tenido en cuenta en Laprida y Belgrano. Es más todos los días se conocen expresiones de “ninguneo” del círculo rojo para con el viedmense.

¿Por qué Váleri? El arquitecto de Bariloche, egresado de la UNLP en 1989, de 52 años, siempre estuvo junto a Weretilneck y con especial consideración y todo indica que se inició un proceso de instalación provincial impulsado incluso por las propias indefiniciones de Alejandro Palmieri. Por esto es cada vez más habitual observar al ministro de Obras Públicas acompañando al gobernador en los actos públicos.

Su nombre, si bien siempre fue tenido en cuenta, tomó fuerza cuando Weretilneck lo hizo medir por un encuestador habitual y los resultados marcan que es “el que mejor mide en Bariloche”. No es poca cosa teniendo el cuenta el padrón electoral andino, donde pocos dirigentes sobresalen.

En el resto de la provincia no tiene medición, pero en “la cocina” del oficialismo se estima que “en un año puede crecer mucho” y se pone como ejemplo a Marcela Avila candidata a intendente de JSRN en Regina que inició su campaña con el 3% de los votos y terminó segunda en la elección.

Valeri viene del peronismo y militó en el Frente Grande, partido que dejó en mayo del 2016 para integrar JSRN. A diferencia de Palmieri no comulga con las políticas económicas de Mauricio Macri y dejó en claro que su relación con el gobierno nacional es “institucional”, a la vez que descartó una alianza con Cambiemos en Río Negro.

Weretilneck siempre lo quiso tener en el gobierno. Se lo mencionó en el 2013 para reemplazar a Luis Bardeggia en el IPPV y también para ocupar el cargo de Secretario General de la Gobernación cuando renunció Hugo Lastra, lugar que finalmente ocupó Matías Rulli.

Hay una estrategia electoral en marcha con eje en las dos regiones de mayor peso electoral en la provincia.