Creció la conflictividad social

Según datos parciales de la consultora Diagnóstico Político, creció abruptamente la conflictividad social en marzo. La cantidad de piquetes en la ciudad Autónoma de Buenos Aires subió 440%. El primer año de gestión de Mauricio Macri que arrojó un saldo de 17 protestas callejeras por día en todo el país.

Luego del impasse por las vacaciones de verano, volvió a subir el nivel de conflictividad social en la Ciudad de Buenos Aires. Según datos preliminares de la consultora Diagnóstico Político, los piquetes y cortes de calles crecieron 442% en los primeros 15 días de marzo.

Los números parciales a los que accedió ámbito.com revelan que en la primera quincena se registraron 62 interrupciones de tránsito, contra apenas 14 de febrero pasado y 53 del mismo mes de 2016. En 73 días de este año ya se realizaron 93 piquetes en las calles porteñas.

El año pasado la Ciudad ocupó el segundo lugar del ranking nacional de cortes, con 644 piquetes en los 12 meses. La Provincia lideró con 1.190. En todo el país hubo 6.491. A este ritmo, en solo tres meses, en Capital ya se alcanzó casi el 15% de lo acumulado en 2016 y la cuenta sigue creciendo. Por eso se molestó Mauricio Macri en la mesa de Mirtha Legrand.

«Los piquetes y los paros ya no dan resultados, venimos de 20 años de eso», dijo el Presidente entre bocado y bocado. «Horacio (Rodríguez Larreta) está tomando cartas en el asunto. Hay que encontrar un equilibrio. Lo que vivimos en estos últimos 15 días es un desborde. Esto no puede estar pasando. Nosotros los recibimos, como tenemos que hacer», señaló.

El jefe de Estado lamentó que las protestes callejeras y dijo que «no es una imagen que ayude» a la llegada de inversiones extranjeras. «Nosotros le pedimos que vengan y traigan ideas. No hagamos hacerle perderle tiempo al otro con los cortes», argumentó.

Las cifras anticipadas a este medio desde la firma de monitoreo que dirige el politólogo de la UCA y magister en Políticas Públicas de Flacso, Pablo Giusto, reflejan que hubo cuatro cortes por día en lo que va de marzo. En el menú del mes se sirvieron movilizaciones de la CGT, las CTA, los movimientos sociales, los grupos estudiantiles, sindicalistas de izquierda, los docentes y trabajadores despedidos de diversas empresas. Además, el 8 de marzo se realizó el paro nacional de las mujeres con caminata a Plaza de Mayo. «Vamos camino a una cifra abultadísima para el mes», pronostican los especialistas de Diagnóstico Político, quienes prometen los datos finales del primer trimestre para la primera semana de abril.

«Si bien es obvio el tinte político de la mayoría de los reclamos, al tiempo que nos adentramos en el año electoral, está claro que hay un trasfondo económico negativo que potencia esto y, lo más grave: se agotó definitivamente la aparente estrategia del gobierno de ‘dejar hacer en la calle e ir conteniendo sector por sector'», analizó Giusto para ámbito.com.

«Todo lo que el Gobierno concedió en los meses previos no se tradujo en paz social y, como era de esperarse, sobre todo en el caso de las organizaciones sociales, estor grupos no exhiben límites en sus demandas y no piensan resignar su presencia en la calle, ante los enormes réditos obtenidos con esa metodología. El Gobierno fue increíblemente naif en ese sentido», sostuvo.

Para el director de la consultora Macri quedó en el «peor» de los mundos: «se acabó la luna de miel de su primer año y ahora debe sí o sí hacer algo con los piquetes en pleno año electoral y, por otra parte, sin una idea clara de cómo hacerlo, al menos no la han exhibido». Asimismo, recordó que la imagen del Gobierno «cae» frente a la opinión pública y la economía que «no repunta» ante una CGT presionada desde las bases. «El escenario es sumamente complejo de cara a los próximos meses», aventuró.

En la agenda de marzo quedan al menos dos hechos convocantes, aunque hay varios conflictos abiertos: el 41° aniversario del último golpe cívico militar del 24 y una huelga nacional de las CTA unificadas para el 30.

Al ser consultado sobre qué hacer con los piquetes, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano, aseguró que «la primera reacción debería ser de las fuerzas de seguridad y luego de la Justicia» para levantar las protestas y exigió que se comience a penalizar a los manifestantes. «La fiscalía local y la justicia local (de la Ciudad) tienen las herramientas para someter a proceso contravencional a los responsables».

A su turno, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, prometió que las fuerzas a su cargo van a actuar «dispersando» a los que corten rutas y calles, en cumplimiento del polémico protocolo antipiquetes. «Vemos un intento permanente de grupos políticos, de gente que dicen ser organizaciones sociales, que lo que hacen es estar permanentemente en la calle», advirtió Bullrich.

«Vamos a actuar, ahora si actuamos no entremos en la paranoia argentina. Porque después si actuamos porque actuamos, y si no actuamos porque no actuamos. Las fuerzas de seguridad van a actuar como se actúa en cualquier parte del mundo, dispersando, y esa dispersión puede tener alguna consecuencia», aclaró la ministra.

Informe de Sebastián D. Penelli.-