No tan leales ● ADN

[swfobj src=»http://adnrionegro.com.ar/wp-content/uploads/2012/08/pichetto-que-haces.swf» width=»460″]Ya no hay unidad, uniformidad ni verticalidad en el Frente para la Victoria. La lealtad es obscena y adúltera y las mayorías son fortuitas.

Se ha cerrado una primera etapa en la crisis planteada en el gobierno, marcada por el distanciamiento entre el senador Miguel Pichetto y el gobernador Alberto Weretilneck.

El ausentismo en el Consejo del PJ, el lavado documento partidario apoyando al senador, la crítica al gobierno invocando a la unidad y el diálogo, y el acto posterior, señalaron un quiebre —o un parto— a escasos nueve meses de gobierno.

Conociendo lo que iba a suceder, Weretilneck  se adelantó y en declaraciones enla LíneaSurfue contundente: habrá cambios de gabinete, nada será como antes y no olvidemos que hace tres semanas nos pidieron que nos vayamos.

Tras la muerte de Carlos Soria quién dudaba que el poder total del peronismo lo tenía Miguel Pichetto, se hablaba del gobernador en las sombras y la oficina en el senado eraLa Meca, desde donde se prodigaban beneficios en aportes, empleos, obra pública y también era el ámbito donde los correveidiles depositaban sus chismes y alcahueterías sobre la marcha del gobierno.

Weretilneck, por su parte, era el vicegobernador que la tragedia había puesto enla Casade Gobierno, con un poder prestado y custodiado por Miguel Pichetto y Martín Soria. Por sus poros expelía lealtad y todos sus actos estaban destinados a demostrar que sólo era una circunstancia.

En menos de nueve meses el trasvasamiento del poder interno del peronismo y del gobierno ha sido vertiginoso.

La crisis, las peleas y los alineamientos dejaron al descubierto que el senador ya no cuenta con ese poder de principio de año, cuando tenía detrás suyo a los intendentes, legisladores y un Consejo Partidario surgido del acuerdo con Martín Soria y Carlos Peralta.

Hoy sólo juntó a 10 consejeros, se duda que tenga una docena de legisladores y no se sabe cuántos son los intendentes que le quedan.

Perdió coroneles, capitales y tropa, y por consiguiente tiene menos para mostrar enla CasaRosada, pero además también se alejó de aquella imagen de mesura y de político componedor que privilegiaba el consenso ante el enfrentamiento.

Qué llevó al senador a exigir con tanta vehemencia, y a costa de una fractura en el justicialismo, mayor consulta del gobernador sobre las decisiones de gobierno. Mucho se ha dicho, tal es el caso del rol de su hijo Juan Manuel, la reformulación de los contratos petroleros, la minería y otros temas que al menos en la superficie no justifican el divorcio.

En tanto Weretilneck caminó lentamente en pos de construir un nuevo poder sobre la base de un sector del justicialismo y desde la administración del Estado provincial. Rechazó presiones y condicionamientos.

Se le adjudica tener un proyecto propio. Es natural, porque el peronismo llegó al gobierno sin proyecto, salvo la impronta que tenía el extinto Carlos Soria. Entonces el mandatario tejió alianzas y tal como lo marca su personalidad desconfió de todo y de todos hasta que fue comprobando personalmente quienes verdaderamente lo acompañan. Un ejemplo el ministro de Economía, Alejandro Palmieri.

Ahora llegó el momento y habrá cambios en el gabinete. Para ello observó pacientemente cómo fue el juego de las lealtades y alineamientos en las últimas semanas. Se sabe que los legisladores que lo apoyan seguirán en el bloque y no habrá pases al Ejecutivo, pero este grupo mayoritario en la bancada oficialista, junto a intendentes y otros dirigentes, serán la fuente de donde abrevará para designar a sus nuevos funcionarios.

En este camino de la lealtad caminan juntos los ministros Marcelo Mango, Alejandro Palmieri y al parecer Jorge Vallaza, por su relación con Nación. Dudas con Hugo Lastra que acompañó al mandatario en su gira y no participó de la movida del viernes.

Weretilneck no se quedó de brazos cruzados y tras reafirmar su alineamiento incondicional con Cristina Fernández, se reunió con Andrés “Cuervo” Larroque y arregló el apoyo deLa Cámpora, con promesa de ubicar algún dirigente de esa agrupación en la candidatura a diputado nacional el año próximo. El camporismo apuesta a contar con un importante número de diputados en el Congreso Nacional.

También cerró filas con el Movimiento Evita y se menciona que un hombre de la legisladora Silvia Horne podría ocupar el ministerio de Producción. Vendrá una nueva etapa de construcción del poder en el justicialismo rionegrino.

Miguel Pichetto, deberá recomponer para volver a sumar voluntades y estructurar una estrategia que defina al candidato a gobernador para el 2015. En esto tiene experiencia y una base de sustentación, además de su ingerencia en los más altos niveles nacionales que permite drenar beneficios para Río Negro.

En Viedma lo acompañó Jorge Cejas y Remo Costanzo (pidió licencia en Comodo Py), incluso Jorge Franco trabajó en pos del senador “en nombre” del gobierno nacional. Pero los dos consejos viedmenses y los concejales locales no estuvieron en la reunión convocada por Pichetto.

Alberto Weretilneck, a su vez, sin ser peronista y con la promesa de afiliarse, hará lo propio para engrosar este nuevo proyecto incipiente, para ello tiene que gestionar porque poco se hizo desde la asunción del gobierno.

Esta ventaja reside en Gobernar, porque además la ciudadanía de también espera que el gobierno arranque. El mes próximo se cumple un año del triunfo del FpV.

Para esto tendrá que armar un gabinete con funcionarios en quienes confíe y con un plan de gobierno que entusiasme y promueva el apoyo del gobierno nacional.

Martín Soria estuvo pero no estuvo, aclaró que no participaría del acto público porque el Día dela Lealtadlo celebra el 17 de octubre, en clara referencia a la convocatoria del pichetismo bajo la invocación de la palabra santa peronista “lealtad”.

Soria anunció que finalmente reunirá ala Ligade Intendentes en General Roca y que luego gestionará una entrevista con el gobernador. El jefe comunal roquense transita por otro andarivel. Decidió esperar el desenlace de los acontecimientos y no definió su alineamiento.