Nuevos cuestionamientos en el senado al voto electrónico

En el Senado se vivió una jornada de críticas y cuestionamientos al voto electrónico, en la que no faltaron abucheos al presidente de MSA, la empresa que proveyó el sistema el año pasado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, demostraciones en vivo de la vulnerabilidad de la tecnología y respuestas a los funcionarios del Poder Ejecutivo que insisten en llegar al año que viene con esta reforma implementada.

El proyecto sufriría modificaciones en la Cámara Alta, introducidas por los senadores del PJ, y regresaría a Diputados para su sanción definitiva, que podría ser en prórroga de sesiones ordinarias o bien en una convocatoria a extraordinarias por parte del Poder Ejecutivo, informó Tiempo.ar

Todo indica que a pesar de los cuestionamientos de los expertos informáticos, el Senado introducirá cambios que sean aceptables por Diputados, de donde proviene la ley ya con media sanción, ya que en sesiones ordinarias o extaordinarias, Mauricio Macri quiere que se vote en todo el país con algún sistema de voto electrónico.

Por lo pronto, Sergio Angelini, inauguró el plenario de comisiones de Asuntos Constitucionales, Justicia y Asuntos Penales, Presupuesto, y Banca de la Mujer, al afirmar: “Jamás hemos tenido un denuncia en nuestra contra, jamás”. “Mentiroso”, le gritaron desde el fondo del salón. Luego de mucho hablar, los senadores le preguntaron cuál sería el costo del software y hardware a instalarse en todas las provincias, y el empresario se excusó de dar cifras al asegurar que “en este momento está afuera de la foto”. Lo que quiso decir, muy enojado, es que el gobierno nacional dejó afuera la posibilidad de contratarlo.

Asimismo, el empresario recibió la crítica de los senadores porque aseguró que el voto electrónico evita “la discrecionalidad del conteo de votos que se hace a puerta cerrada en el aula donde las autoridades de mesa pueden trocar voluntades de los fiscales fácilmente”. Fue entonces cuando las senadoras Silvina García Larraburu e Inés Blas defendieron el rol de la militancia y la dirigencia partidaria en el momento eleccionario, en particular, de los fiscales y las autoridades de mesa.

A su turno, el abogado constitucionalista, Eduardo Barcesat fue enfático en la defensa del secreto del voto y pidió que se cuiden los valores de “igualdad ante la ley y certeza jurídica” al momento de votar. “El voto puede dejar de ser secreto, el cuarto oscuro es una conquista de la democracia”, sostuvo y advirtió que “un sistema como éste vulnera los derechos constitucionales” y adelantó que se va ser “reprochado en sede judicial”.

A su turno, Beatriz Busaniche, presidenta de Vía Libre, una de las instituciones que más se opone a la implementación de tecnología al momento de la emisión del voto sostuvo que “la reforma es una falta de respeto a la ciudadanía”. “Si hace falta mentir tanto para aprobar la reforma es porque hay gato encerrado, esto socaba la confianza del ciudadano en el sistema político”.

Asimismo, sostuvo que Adrián Pérez, secretario de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio del Interior, le admitió que no sabe nada de tecnología, al igual que cualquier ciudadano de a pie”. “No es el uso sino el fundamento del sistema lo que hay que entender, al sistema electrónico lo hacen empresas integradas por accionistas con intereses”, recalcó. “Gracias a un empleado de la empresa que filtró el código fuente sabemos lo poco que sabemos de la vulnerabilidad del sistema que se implementó en CABA”. Por último, alertó sobre los tipos penales que se describen en el proyecto en contra de quienes investiguen sobre la vulnerabilidad de los sistemas de votación electrónica.

Ariel Garbanz, ingeniero en electrónica y en telecomunicaciones, director Comsec Lab de la UTN, coincidió con los funcionarios nacionales que le endilgaron ser “conservador y temeroso de la tecnología”. “Por supuesto que soy temeroso, pero no conservador”, señaló. “Los sistema de voto electrónico siempre son vulnerables” y sostuvo que el sistema de la boleta única electrónica (BUE) que se usó en CABA y en Salta cuenta con un “chip de tecnología cmos permite adulterar el voto registrado mediante señales electromagnéticas”.