La batalla por la economía

dolares
Devaluación, tipo de cambio unificado y alto, quita de retenciones, levantar el “cepo”, comprar dólares libremente, son parte de los debates que recorren la campaña en los medios de comunicación.

Las declaraciones del referente económico de Cambiemos, Alfonso Prat Gay, anuncia una devaluación del 50% que llevaría el valor del dólar a 15 pesos, tanto sea para el exportador, un pool de siembra o una pyme cuando tenga que importar insumos para su producción, sin discriminación de ningún tipo, evidencia que la disputa por fijar el tipo de cambio, junto al regreso al endeudamiento externo, es la variable de ajuste de toda la economía. Dicho de manera más sencilla, es la transferencia inmediata de ingresos de los trabajadores, asalariados, formales e informales, a los sectores concentrados de la economía.

Ahora, ¿cuánto de esta discusión baja al hombre y mujer de a pie respecto de su impacto en su vida cotidiana? Cuántos de los que escuchan estas propuestas pueden participar de este debate y alcanzar a comprender que esos numeritos con los que le da proyección al dólar impactan en su vida en forma directa e inmediata?

En la discusión económica, intentar desnudar qué hay detrás de cada medida que anuncian en lenguajes incomprensibles forma parte de la clave para entender cómo la economía sigue siendo inexpugnable para las grandes mayorías. Tal vez sea más apasionante discutir sobre cuestiones históricas y actuales de la política en general y rendirse a esa máxima que dice “yo de economía no entiendo”. Para convencer, seducir y concienciar lo que representa un proyecto con inclusión social hay que entender que el manejo de las variables económicas es política pura, que es la que defiende derechos o se lleva puesto todo.

No se trata de que el pueblo sea especialista en cuestiones de macroeconomía, pero sí de estar alerta en base a experiencias repetidas del pasado, lo que implica determinadas medidas y planes. La riqueza, fruto del trabajo de los argentinos, la que se llevan los más poderosos, sale de los más pobres; la plata, nunca se la sacan los ricos entre ellos. Y tampoco se la dan los más ricos a los más pobres por solidaridad y responsabilidad social. Es la política, a través del Estado, la que hace que la tasa de rentabilidad empresarial sea acorde y proporcional a las necesidades de toda la población y del desarrollo nacional. No vendría mal que, de una buena vez, en lugar de estar discutiendo personas y pedigrís, la economía sea disputada a la derecha conservadora y al poder económico en todos los discursos políticos. Esa hora de terminar con ese latiguillo, punto límite en el debate político, que de economía “no entiendo nada”.

El campo nacional y popular debe hablar de economía, discutir de economía, de manera clara y concreta, de lo contrario será caer en la trampa de que es asunto solamente para los economistas, para los “expertos”, para los que saben, porque es muy difícil. No será suficiente que los ciudadanos ponderen lo realizado durante estos doce años de conquistas sociales y de derechos, para contrarrestar y discutir sobre quién impone el saber económico. (Miradas al Sur)