Nuevo esquema de poder con Carrió y Dietrich

Mauricio Macri decidió cambiar el esquema de poder interno de cara a la campaña hacia las generales de octubre, la primera en la última década en la que se ve perdido y Marcos Peña, su histórico jefe de campaña, será relegado a un segundo plano luego del fracaso de la plataforma de los Defensores del Cambio que patentó para buscar la reelección de Macri., según publicó LPO.

«Los defensores se comieron demasiados goles para que el técnico los vuelva a poner en el siguiente partido», grafican en el PRO.

Macri decidió ensalzar a Elisa Carrió, que se convirtió en las últimas horas en la principal vocera de «Juntos para el Cambio». En menos de una semana, Lilita dijo que mucha gente faltó a la votación de las primarias porque estaba esquiando, se burló de la muerte del ex gobernador rionegrino Carlos Soria y amenazó con condenas para periodistas.

Lógicamente que la militancia padece el descontrol tras años de reportar a Peña de manera vertical. «No nos dan más órdenes», rezongó ante LPO un joven dirigente macrista. Incluso el peor momento de Peña hizo creer a la militancia que está perdida la «batalla comunicacional» contra el kirchnerismo, justamente el activo que vendió el jefe de gabinete desde los inicios en política de Macri. Se habla, en ese sentido, de copiar el estilo de los spots del Frente de Todos, algo impensado meses atrás.

En medio de las críticas que le vienen de todos los costados e incluso desde la otrora devota militancia juvenil del PRO, el jefe de gabinete recibió las principales cachetadas de Guillermo Dietrich. El ministro de Transporte es uno de los funcionarios más poderosos del gabinete y habla directamente con Macri. Se ha ganado el sobrenombre de «El Faraón» por su actitud altanera delante de sus colegas.

El Faraón cruzó con pocos modales a Peña en las reuniones de los últimos días y le advirtió a Macri que el motivo de su derrota por 15 puntos había sido la mala fiscalización en las primarias. El presidente le dijo que se encargara del asunto.

Pese a que no hubo ninguna denuncia de fraude en la justicia electoral, el sector más radicalizado del Gobierno agitó con ayuda de trolls en las redes que había habido irregularidades en el escrutinio provisorio, que organiza el propio Gobierno.

Carrió fue la única dirigente de peso que se atrevió a hacer públicas esas acusaciones de fraude, pero la militancia PRO las replicó en los grupos internos de Whatsapp. Es así que surgieron campañas tanto de trolls como de militantes para sumar fiscales en octubre.

Incluso el presidente dijo en la reunión de gabinete ampliado de la semana pasada que estaban sumando 20 fiscales por minuto. Y hasta un ejército de rugbiers se ofreció para fiscalizar a favor de Macri.