Bolsón: Críticas a Pogliano, “es un arrogante” dice el FpV

(ADN).- Leandro Garcíam del FpV de Bolsón criticó al intendente de la localidad, Bruno Pogliano, a quien calificó de “arrogante” porque “cree que el municipio es una empresa de su propiedad, la deuda en dólares del plan Castello, no la va a pagar él, la vamos a pagar todos los vecinos y vecinas de El Bolsón, con el aumento de tasas, que desde que asumieron supera el 700%, y que el miércoles próximo pretenden seguir aumentando.”

De esta manera respondió a declaraciones del intendente que hizo referencia a la “pesada herencia”, que recibió al asumir la conducción del municipio andino.

García, ex Secretario de Hacienda de la Municipalidad de El Bolsón, dijo que “la desesperación por la reelección lo hacen mentir, el sabe que pagamos los sueldos antes de irnos, y que entregamos un municipio ordenado, pero necesita excusas para ocultar su pésima gestión.

“El saldo de la cuenta de rentas generales no es el mejor parámetro para evaluar la solvencia fiscal, pero cabe resaltar que si era de $ 4.000 en 2015, a diciembre de 2017 tenía un saldo negativo de $ 2.500.000 aproximadamente. según las ejecuciones presupuestarias, es decir, no hay proyectos ni presupuesto para generar trabajos, se prometieron viviendas que no se hicieron, se habla de un turismo que no existe. Pogliano debería dejar de hablar de la pesada herencia y hacer algo para mejorarle la vida a la gente” puntualizó García.

“Mataron a los comerciantes y vecinos con los aumentos de tasas, tomaron deuda en pesos y en dólares y las cuentas públicas están en rojo. Todo para mantener asesores y funcionarios con sueldos abultados, en 2015 gastábamos un millón y medio en la planta política, mientras ellos gastan más de 20 millones. Se armaron una pyme de asesores”, señaló García.

Agregó que Pogliano peca de soberbia al creer que por tener una alianza con Cambiemos, la UCR y gran parte de los concejales va a ser reelecto. Los vecinos están sufriendo una crisis social que el municipio no reconoce y la poca obra pública no define prioridades en base a las necesidades de los sectores más vulnerables.