Fiestas de fin de año ● ADN

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Volvió el pago de la antigüedad en el salario de los empleados públicos rionegrinos. La misma Legislatura que votó la ley de prescindibilidad el 29 de diciembre del 2011 ahora trata –desde el peronismo- de reivindicarse con los agentes estatales vilipendiados con la llegada del gobierno del Frente para la Victoria.

Un viejo dicho popular dice que “cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”. Restituir el pago de la antigüedad fue un proyecto nacido del Ejecutivo ante la necesidad electoral de amigarse con los empleados, un sector relativamente hostil que se quiere conquistar dado su peso en las urnas. A esto se suma una propuesta de aumento salarial no menor del 30 por ciento y el pago del aguinaldo antes de las fiestas de fin de año.

Una vez más el gobierno termina boicoteando sus propias iniciativas por falta de cintura política y de operadores que lleven a feliz término los deseos del gobernador. Este proyecto no tuvo quien lo defendiera e incluso el ministro de Hacienda, Alejandro Palmieri, no concurrió a la Legislatura a discutir los pormenores de la iniciativa con los legisladores.

Weretilneck ni siquiera tuvo en cuenta que no tiene mayoría legislativa, aún con el apoyo de tres legisladores radicales filo W.
La oposición del bloque Eva Perón y del resto del radicalismo encontró la oportunidad de sacar provecho de la situación y duplicó la apuesta llevando al 2 por ciento el porcentaje por año de antigüedad, cuando el Ejecutivo ofrecía el 1 por ciento, y fijó fechas ciertas de pago.
En evidente minoría en el tratamiento en las comisiones legislativas, los albertistas pidieron tiempo hasta conocer instrucciones del gobernador y para evitar una derrota pública en el recinto parlamentario terminaron votando las modificaciones propuestas por el bloque Eva Perón y el radicalismo y el proyecto se votó por unanimidad.

El debate de la restitución de la antigüedad puso de nuevo en evidencia la relación de algunos legisladores de la UCR con la Casa de Gobierno y Darío Berardi, Alejandro Betelú y Adrián Casadei no dieron dictamen en el plenario de Comisiones, en consonancia con la estrategia de los legisladores albertistas, que se demoraron en apoyar las modificaciones propuestas por la oposición.

Por otra parte los tres legisladores no concurrieron a la reunión de su bloque para fijar una posición de la bancada radical sobre el tema. En otros temas donde saben que tienen mayoría, se apuran en que se concrete un encuentro.

Hay doble discurso en ciertos legisladores y dirigentes del radicalismo. La dureza de algunas declaraciones públicas contra el gobierno no se condice para nada con las cenas y las negociaciones en las que se comprometen con el gobierno para trabajar en conjunto.

La jugada de estos legisladores radicales pro albertistas – que pretendían pasara inadvertida- fue puesta en evidencia en el recinto por el legislador peronista Luis Esquivel y dejó mudos a los parlamentarios.

Hace falta, por respeto a la ciudadanía y a los afiliados que los apoyan y acompañan, que todos aclaren de una vez en qué lugar están, total ya la interna terminó.

Por otra parte no hay claridad en la estrategia oficialista y pareciera que persiste una voluntad hacia el error. Por ejemplo resulta poco entendible que el Ejecutivo no haya prorrogado el período de sesiones ordinarias de la Legislatura, como es de estilo a fin de año, y de esta manera tratar todos los proyectos pendientes de segunda vuelta y otras iniciativas, más aún cuando tiene dificultad de conseguir votos en el recinto.

No todo es color de rosa en el fin de año del gobierno. Luis Di Giacomo, quien calificó de falsos los correos electrónicos de su esposa Miriam Daoub, responsable del sistema informático del Poder Judicial, ahora se contradice y culpa a ALTEC de filtraciones de información, o sea, al final los correos existían.

Esta acusación derivó en que Alberto Weretilneck hizo renunciar a toda la conducción de la empresa informática rionegrina, donde además Di Giacomo designar a su hijo, pero también sería intención del ministro de Gobierno retomar aquel proyecto para comprometer a ALTEC con la puesta en marcha en Río Negro de un sistema de vigilancia pública, “Alerta Río Negro” que se dijo en su momento que se contrataría con la firma ARDAQ, que pertenece a emprendimientos informáticos de Lucas Lanza, vinculado a Sergio Massa.

En este contexto el bloque Eva Perón fue claro y afirmó que las acusaciones contra ALTEC por la supuesta filtración de correos, son una excusa para dejar libre el camino al espionaje y el negocio. En poco tiempo más – gracias a los pocos medios que investigan – conoceremos más detalles de esta contratación de varios millones de dólares y quedarán al descubierto quienes son los verdaderos beneficiados.

Los correos electrónicos son el “Talón de Aquiles” de la administración Weretilneck e incluso los mensajes de textos telefónicos, que trascendieron a pesar de su reserva. Un nuevo correo se suma ahora y que se transmitió en forma directa y personal a Weretilneck desde el grupo empresario Vía Bariloche.

La remitente es Karina Alvarez que informa al gobernador de la deuda que tiene el Estado con firmas que integran el pool empresario. Se refieren a gastos en vuelos aéreos, transporte y otros. También pertenece a Vía Bariloche la administración del Cerro Catedral, la empresa Curaco SA, que distribuye la leña del Plan Calor, líneas de colectivos de media y larga distancia y transporte postal y de encomiendas Vía Cargo.

Que un acreedor se dirija directamente al gobernador, incluso salvando la instancia previa de ministros y otros funcionarios, habla como mínimo de la falta de confianza y concentración que ejerce el gobernador en su estilo de gobierno.

A decir de más de un funcionario, este exacerbado personalismo y la desconfianza del mandatario generan un clima de poca cohesión e inseguridad en el gabinete y niveles inferiores. Pocos conocen la verdadera intención de las acciones del gobernador, cuál es el rumbo y qué hará mañana.

Weretilneck mastica en soledad y con la ayuda de las encuestas de opinión la construcción de su proyecto para el año próximo. Entiende que esos mismos peronistas que lo ayudaron, ahora quieren cobrar por los servicios prestados, siente presiones internas y deduce que hay quienes sirven para juntar votos, pero no en la administración pública y viceversa.

Pedro Pesatti reclama que -por derecho propio y luego de ser un sostén importante del gobernador en la interna del FPV- le corresponde ser candidato a vicegobernador de Weretilneck en el 2015 y repetir la fórmula que hoy gobierna la provincia. Estos reclamos abundan, sobre todo en legisladores que quieren repetir, pero no hay lugares posibles ya que es casi imposible que se repitan los porcentajes de votos que obtuvo Carlos Soria y el número de bancas logradas en el parlamento. En la próxima legislatura habrá mayor paridad en la representación partidaria.

Weretilneck quiere manejarse con soltura y tener las manos libres para su estrategia futura, pero los peronistas albertistas comienzan a ser un problema por las demandas personales y grupales. Vale como muestra un ejemplo: el gobernador buscó canales de comunicación con el radical mendiorista Nelson Iribarren en Sierra Grande y se encontró con el enojo de la legisladora y presidente del bloque oficialista, Roxana Fernández, que tiene proyectos para el año próximo.

El gobernador busca radicales de los distintos sectores pero con inserción en sus comunidades, pero cuando necesita de votos legislativos recurre a la vieja dirigencia y al trueque. De todos modos podría señalarse que donde más se siente cómodo es con el radicalismo y quiere profundizar esa relación en el convencimiento que ambos se necesitan. El tiempo será testigo.

En este clima interno del gobierno no pocos justicialistas que se quedaron en el gobierno ya tienden líneas de comunicación con el PJ y con la dirigencia pichetista o sorista en sus pueblos y en el justicialismo se prevé que regresarán al redil muchos de los que quedaron con funciones en el gobierno. Muchos se quieren curar en salud e incluso muestran distancia de un acompañamiento a Sergio Massa en su carrera presidencial.El ministro de Desarrollo Social, Ricardo Arroyo, fue claro en una entrevista radial en Viedma, donde manifestó que su candidato a presidente es Daniel Scioli.

La foto de Weretilneck con Massa será tan difícil como que se realicen las elecciones primarias, abiertas y simultáneas en Río Negro. El gobernador maneja los tiempos y todo lo dilata, incluso observa el crecimiento de la intención de votos en Río Negro hacia Mauricio Macri y para eso tiene a Julio Arriaga en contacto con el PRO. Tampoco descarta acuerdos con el macrismo.
Es sabido que al gobernador no lo atan compromisos políticos ni ideológicos y es un claro ejemplo del dirigente noventista, desprejuiciado y pragmático. Lo que sirve hoy se desecha mañana.

A Weretilneck le preocupa cómo hacer para convertir su buena imagen en votos y de qué manera pueda influir para que finalmente Miguel Pichetto no llegue a un acuerdo con Martín Soria. Quiere estar lejos de las elecciones nacionales donde el peronismo conserva el 30 por ciento de intención de votos y Cristina Fernández tiene aún un alto porcentaje de imagen positiva. Luego se ubica Mauricio Macri, mientras Sergio Massa pierde terreno y los restantes candidatos, Julio César Cleto Cobos, Elisa Carrió y Hermes Binner no mueven el amperímetro.

Mientras tanto en el peronismo no termina de definir el acuerdo entre Pichetto y el intendente de Roca. El senador compromete un solo mandato de cuatro años y ofrece varios espacios al intendente Martín Soria. Igual se analizan estrategias, por ejemplo, cuando el radicalismo convoque a elecciones en Viedma, el PJ haría lo propio en Roca, Regina y alguna localidad del Valle Medio.

Se espera un fin de año con estruendos y fuegos artificiales y un verano tórrido en definiciones políticas, donde el gobernador tendrá que concretar las promesas hechas en el 2014: la foto con Sergio Massa, la convocatoria a las PASO y la fecha a elecciones provinciales.