“El federalismo ausente”, dicen Ocampos y Odarda

Viedma.- Los días de huelga, la discusión, las acusaciones mutuas, volvieron a ser el escenario de la relación gobierno-gremios, que además del tironeo habitual, deja un vez más al desnudo las secuelas del despojo permanente que el gobierno nacional practica sobre los ya mermados y a veces mal utilizados fondos de coparticipación.

Despojo que se acompaña muchas veces con decisiones tomadas por los gobernadores, que no son otra cosa que el cumplimiento de órdenes emanadas desde Balcarce 50, como los límites en que deben llevarse las negociaciones salariales, más allá de las voluntades locales.

Es obvio que lo que se pretende es que no cunda el mal ejemplo de poner topes demasiado elevados.

Lo cierto es que este federalismo distorsionado, autoritario y amansador de rebeldías , es nuestra realidad de todos los días, con la claudicación de quienes nos representan a fuerza de premios y castigos y lo que es más grave atraviesa la prestación de salud , educación, seguridad, la situación de las economías regionales, de los crianceros de la Línea Sur, del turismo, la pesca, en suma del presente y futuro de los rionegrinos.

La caída de los porcentajes coparticipables llevándolos a un escaso promedio del 28 por ciento, además de la negación a repartir impuestos como el de cheques y otras dañinas picardías como la manipulación en la utilización de los fondos de los aportes del tesoro nacional a amigos y aliados, cuando no el envío directo a los municipios sorteando a las administraciones provinciales, conforman un panorama nocivo de discrecionalidad y ausencia de mínimas conductas republicanas.

Se debe tener presente que la ley nacional 23548 de Coparticipación Federal de Impuestos señala que “la masa de fondos a distribuir nunca puede ser inferior al 34 por ciento del total de la recaudación de tributos nacionales del Gobierno Nacional, tengan o no el carácter de coparticipables”.

Debe sumarse a estos procederes del más rancio unitarismo, la apropiación sin más del 15 por ciento que las provincias tributaban para sostener el sistema previsional, en tiempos en que reinaban las AFJP, que perdieron su razón de ser al volverse al sistema capitalización, quitándole sustento a los aportes provinciales , que quedan hasta hoy en las arcas del gobierno nacional.

Traducido a números estas detracciones significaron en el período 2009-2012 una pérdida para Río Negro de 1.653 millones de pesos, estimándose para el 2012 un pérdida de 582 millones y para el 2013 de 650 millones.

En cuanto a los montos recibidos por la provincia , a partir de la distribución cercana al 28 por ciento en el período 2009-2013 , significaron una pérdida de 3.577 millones de pesos .Solo en el 2013 la merma alcanzó a 1.100 millones.

No es nada difícil discernir cuantas dificultades menos hubiera tenido el gobierno, para negociar con los gremios los aumentos salariales, para tener su plan de de obra pública y en suma para brindar a los rionegrinos más y mejores servicios.

PRENSA BLOQUE PROGRESISTA CC-ARI