El estado mental de Freydoz fue tema central de la sexta jornada del juicio


Roca (ADN).- Se concretó el sexto día de audiencias del juicio oral que se le sigue a Susana Graciela Freydoz, viuda y única imputada por el asesinato de su esposo y extinto gobernador de Río Negro, Carlos Soria. Durante la audiencia declararon cuatro peritos que analizaron el estado mental de Freydoz, antes, durante y después del trágico hecho. Se habló de depresión profunda, idea suicida, emoción violenta, intoxicación con fármacos y alcohol y de un delirio de celos por el cual la acusada esa trágica noche no comprendía ni podía dirigir sus acciones. La última audiencia de la segunda semana del juicio se inició pasadas las 9 y se extendió casi hasta las 17. Freydoz ingresó junto a su defensor Alberto Richieri, su acompañante terapéutico y su custodia policial. Vestida con pantalón y botas negras, remera blanca y saco de lana largo de color marrón claro, aguardó el ingreso de los jueces de la Cámara Carlos Gauna Kroeger, María Evelina García Balduini y Fernando Sánchez Freytes.

Como en las audiencias previas, la acusada manifestó su intención de retirarse del recinto y permanecer en una sala contigua durante las declaraciones.

El primer testimonio fue el del psicólogo forense del Poder Judicial, Sergio Alejandro Blanes Cáceres, quien se refirió a los resultados de la pericia psicológica que le realizó a la imputada a un mes de ocurrido el hecho, en sus conclusiones sostuvo que Freydoz padecía «un episodio depresivo grave sin brotes psicóticos».

El especialista consideró, ante las consultas de la fiscal de Cámara Laura Pérez, que los estudios realizados no indicaban síntomas de adicción o trastornos producidos por alcohol y alprazolam, aunque si se refirió a una situación de «consumo abusivo». Sostuvo también que a su criterio Freydoz no padeció una ideación delirante, ni un trastorno psicótico que le impidiera controlar y dirigir sus acciones en la trágica noche en la que disparó contra su esposo.

Respecto a la situación de celos permanentes de Freydoz hacía su esposo Blanes Cáceres se refirió a una cuestión obsesiva, pero negó que se pueda tratar de un delirio por celos. Y consideró que este tipo de conductas puede afectar en «forma mínima» las facultades intelectuales superiores.

El especialista remarcó también que Freydoz esta al tanto de sus problemas, algo que indicó no ocurre con alguien que padece un trastorno paranoico y que buscó ayuda con un psicólogo de la ciudad de Neuquén concurriendo sólo a dos sesiones. En este punto acotó que Soria había condicionado a su esposa al respecto, ya que ella refirió que la víctima le había dicho «tené cuidado con lo que decís en tus sesiones».

 

Llegó al hospital con idea suicida

 

El segundo testimonio de la jornada fue el de la psiquiatra Alicia Hermida, médica del Área de Salud Mental del Hospital de Cipolletti donde permanece internada la imputada, quien detalló que el 28 de enero cuando Freydoz ingresó a internación padecía «un episodio depresivo grave, sin síntomas psicóticos y con ideación suicida».

Detalló que la decisión de internarla en el nosocomio se tomó luego de que se descubriera en la casa de su hermana en Allen, donde permaneció desde el primero de enero, supuestas notas que hablaban de su intención de quitarse la vida con medicamentos que le habían suministrado y que Freydoz había acumulado para consumirlos todos juntos y provocarse una sobredosis.

La médica detalló que durante los dos primeros meses de tratamiento Freydoz mantuvo su ideación suicida refiriendo que ella sabía lo que tenía que hacer, cómo, cuando y donde. Si bien actualmente esta tendencia suicida ya no se manifiesta, no se puede decir que cesó explicó la profesional, aunque remarcó que a su criterio Freydoz evoluciona favorablemente del tratamiento.

Hermida detalló que de acuerdo a las pruebas realizadas Freydoz siempre se mostró orientada en tiempo y espacio, además de mantener su sentido crítico. Negó además la existencia de trastornos por el consumo de alcohol o psicofármacos y la existencia de un cuadro de celopatía o manías.

Detalló que inicialmente estuvo en una etapa de desintoxicación de los tranquilizantes que consumía y que la medicación que se le brindó consistió en estabilizantes del humor y que posteriormente se agregaron antidepresivos, con el objetivo de garantizar el sueño y bajar la «impulsividad» de la mujer.

Hermida relató que en un primer momento Freydoz fue atendida por una psicóloga de apellido Pérez, pero que cesó porque no hubo «buen vínculo» médico paciente, ya que la acusada refirió a diferencias generaciones por lo que consideraba la juventud y falta de experiencia de la profesional, por lo que Hermida mantuvo la responsabilidad de las sesiones diarias, que luego se espaciaron en el tiempo.

La médica explicó que sobre finales de febrero bajo la inhibición psicomotora que tenía a Freydoz casi postrada en la cama y que comienza con actividades físicas en el área de Kinesiología con cinta, bicicleta y pilates.

Hermida se refirió también a la etapa de duelo de Freydoz en la que manifestó angustia por la pérdida de su marido y al intenso estrés que vivió durante sus últimos dos años.

La doctora explicó que su criterio Freydoz debería continuar internada, aunque deberían implementarse salidas para su «revinculación socio familiar». Consultada sobre si tenía «cura» la patología de Freydoz, la profesional refirió que «es factible la remisión del cuadro».

Hermida detalló que la acusada recibe periódicamente la visita de sus hijos y nietos, además de la de su hermana y su madre, y que por el momento se ha mostrado contraria a recibir a otras personas. También respondió que todo el tratamiento y medicamentos que recibe Freydoz son gratis y corren por cuenta de la provincia como con cualquier paciente.

Dándose por satisfechos con el testimonio de Hermida, el Tribunal y las partes desistieron del testimonio de la doctora Marina Brez quien también atiende a Freydoz en el hospital cipoleño.

 

Emoción violenta

 

En contraposición a la pericia presentada por la defensa, el perito oficial que analizó a Susana Freydoz, la viuda y única imputada por el asesinato del extinto gobernador Carlos Soria, consideró ante la Cámara Primera del Crimen de General Roca que la juzga, que la mujer podría haber actuado bajo los efectos de la «emoción violenta» cuando ultimó de un disparo en el rostro a su esposo en medio de una intensa discusión de pareja.

El perito oficial Ricardo Risso, con una trayectoria de 30 años como perito de la Corte Suprema de la Nación, hoy jubilado y 40 como psiquiatra del Borda, fue uno de los expertos que declaró en el marco de la sexta audiencia del juicio oral que se sigue contra Freydoz por homicidio calificado por el vínculo y agravado por el uso de arma de fuego, comenzó su testimonio confirmando que tras las entrevistas que pudo mantener con Freydoz se alejó de las hipótesis que hablaban de «locura» y «psicosis» en torno al hecho, y ratificó su postura inicial de que la acusada actuó en el marco de una situación de «emoción violenta».

«Mi opinión es que la señora actuó en un estado de emoción violenta, el estado de emoción violenta siempre es una respuesta psicológica a uno o a una sumatoria de acontecimientos traumáticos, siempre del entorno del que ha cometido el delito de emoción violenta, siempre provienen estímulos a los cuales la respuesta ilegal o ilícita de la persona no es nada más que un respuesta psíquica», explicó Risso.

 

Freydoz no comprendía sus acciones cuando mató a Soria

 

Susana Freydoz deliraba y no comprendía, ni podía dirigir sus acciones la noche del primero de enero de 2012 cuando ultimó de un disparo a su esposo en el dormitorio familiar de la chacra que la familia posee en Paso Córdoba, a pocos kilómetros de General Roca.

Este fue el planteo que realizó el perito de parte Carlos Luis Miguel Cornaglia, médico, psiquiatra y psicólogo  que cerró la jornada, hizo referencia además a un historial de adicciones a psicofármacos y alcohol de parte de Freydoz que a su criterio podrían haber contribuido al estado de delirio en el que supuestamente estaba al momento de que disparara contra su marido con el revólver calibre 38 que el dirigente roquense portaba en ocasiones por seguridad.

En su declaración de más de dos horas ante el Tribunal, el perito de parte ratificó sus actuaciones y aseguró que Freydoz «sufre de un problema crónico, muy anterior a lo que sucedió en la noche del hecho» y detalló que a su criterio se trató de de «una intoxicación crónica con alprazolam, una intoxicación tóxica con etanol», que derivaron en «un delirio pasional de celos y lo que se denomina un trastorno bipolar». Y detalló que «luego en la noche del hecho, además una intoxicación aguda con alprazolam y con alcohol que se potencian entre si y que agravan el trastorno bipolar que la señora Freydoz tenía y el problema del delirio pasional, los dos cosas se agravan y terminan en los hechos que son de público conocimiento».

Consultada sobre si Freydoz comprendía lo que hacía al momento del hecho, consideró que «no, porque ella padecía un estado crepuscular que está perfectamente descripto en la psicopatología que una persona ese estado no comprende absolutamente nada, por más que uno pueda ver aparentemente como dicen las personas poco entrenadas en el tema o como dice un lego, que como que está lucida».

«Cuando una persona está en el estado que ella estaba, descripto por el perito de oficio como el la describió, no comprendía absolutamente nada, ni podía dirigir sus acciones», remarcó Cornaglia.

También refirió a una posible lesión cerebral que presentaría Freydoz: «hay un informe de imagen de resonancia magnética donde el experto que informa, hace referencia a que encuentra una imagen que puede corresponder a una lesión cerebral, que puede haberse producido por hipoxía o por isquemia, eso quiere decir que no llega bien la sangre y que no llega el oxígeno», y detalló que a pesar de sus pedidos, los jueces «no lo ampliaron por motivos que desconozco».

Consultado sobre las «coincidencias» que manifestó tener con el perito oficial Ricardo Risso,  detalló que «las partes de la pericia que leí las comparto con él, lo que pasa es que él después no hace nada del diagnóstico que hay que hacer desde el punto de vista psicopatológico, porque el diagnóstico que corresponde a lo que él dice desde el punto de vista psicopatológico, es un episodio maniaco y es un trastorno crepuscular dentro de lo cual hay amnesia, pero el no le da ese nombre, ese es el tema».

En relación a sí este suceso podría haber ocurrido en cualquier momento, el perito particular consideró que «es factible, lo que ocurre es que ahí confluyen un conjunto de hechos previo a ese momento de la noche del primero que no ocurren frecuentemente en la vida de un ser humano, en el caso de ella además de todas las enfermedades que yo he mencionado está el factor que la pareja venía tremendamente agotada por todo el período de las elecciones, el período inmediato que habían asumido el señor y la señora.

Soria venía desde Viedma habían llegado el viernes, se estaban mudando, entonces hay un conjunto de hechos que hacen referencia al agotamiento que ella tenía, muy intenso, pero hay otro hecho importante, que pocas veces se tienen en cuenta: los episodios maniacos y de trastornos bipolares son muy frecuentes en el verano y si además esa noche … el consumo de bebidas alcohólicas en nuestro país llega a un nivel que no llega todos los días de la semana, ni aún en los días habituales del año.

«Entonces tenemos que ver que son cuestiones de probabilidad, son más o menos frecuentes, en ese momento es mucho más probable que se de en una persona, pero más probable en una mujer y en la edad de ella».

El perito de parte insistió con que su pericia determinó puntualmente que Freydoz «no era capaz de dirigir sus acciones, ni comprender la criminalidad de sus actos».

Respecto a la situación que envolvió los últimos minutos de Freydoz en esa trágica madrugada, Cornaglia consideró que «todo eso se llama delirio pasional, el doctor (Ricardo) Risso habla de pasiones, y no es casual que yo también hable de pasiones, pero de pasiones delirantes, que son cuestiones totalmente diferentes, esto está largamente descripto en la psicopatología de principios del siglo pasado y aún antes y es más frecuente encontrarlos en gente que tiene problemas con la bebida alcohólica».

Explicó que la «las benzodiazepinas (entre los que se encuentra el Alplax que consumía Freydoz) comenzaron a circular en 1950, 1960 y pueden producir exactamente lo mismo que el etanol y eso está escrito en todos lados en la bibliografía internacional, el alprazolam le puede aumentar el delirio de celos igual que el etanol.

Sobre el futuro de Freydoz el experto de la defensa señaló que «tanto el doctor Risso (el perito oficial) como yo, los dos planteamos en la Justicia que Freydoz necesitaba un tratamiento, desde mi punto de vista va a necesitar tratamiento de por vida».

 

Audiencias se retoman el lunes

 

Fuentes oficiales del Poder Judicial confirmaron que el debate se reanudará el próximo lunes 29 de octubre a partir de las 9 y que se espera la declaración de tres testigos, Cristóbal Heredia, Roberto Washington González y el doctor Delfín Francisco Delgado.

En lo que va del juicio se ha ofrecido la declaración de 32 personas, entre testigos y peritos médicos, psiquiatras y criminalísticos de los cuales a la fecha, 28 ya brindaron sus testimonios ante el Tribunal.

Respecto a la fecha de los alegatos, prevista inicialmente para el próximo miércoles, se mantendría la postergación de una semana por lo que se realizaría el miércoles 7 de noviembre y la lectura de la sentencia podría concretarse el lunes 19 del mismo mes. (ADN)

 

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