La economía como herramienta política ● Oscar Carballo

Los que nos hemos formado en nuestra etapa de grado con orientación hacia las ciencias económicas, solemos pecar mayoritariamente por creernos que la ciencia a la que hemos abrazado como vocación tiene que ser y debe ser el puntal y objetivo principal de cada una de las razones de vida de todos los mortales.

Así en esta corriente se relega la política a un plano secundario y dependiente y es como hemos generado los escenarios donde hemos padecido épocas difíciles en el país y en la provincia, originadas básicamente por ejecutarse políticas de ajuste económico que terminaron minando la estructura política y, por supuesto, concluyendo en las crisis recurrentes conocidas.

 

No me enrolé nunca en esta corriente y siempre creí que la política era y es la conductora natural de los procesos sociales de cualquier organización. Pero aquí vale la salvedad de expresar que, con igual énfasis, defendí siempre la necesidad de la economía como herramienta de diagnóstico imprescindible tanto para diseñar el modelo político a ejecutar como para evaluar el curso de acción de su ejecución a través del monitoreo permanente de los resultados de gestión. Concluyo en este sentido diciendo que aún en el convencimiento máximo de la conveniencia de la idea política en ejecución, no solo nuestra ciencia debe justificar la elección sino, científica y seriamente comprobar con trabajos técnicos de fuste que lo dicho es exactamente así.

 

Hasta aquí la descripción del escenario parece ser solo una manifestación ideológica de la nada, pero debo manifestarme en el sentido de que tomo posición sobre el particular para referirme concretamente a la situación económica de la Provincia de Río Negro a la fecha, a las declaraciones del señor Gobernador de la Provincia y del señor Ministro de Economía y Hacienda en igual sentido, y a la distinta visión que tengo sobre tales aspectos, a pesar de que la información puesta a disposición pública por el gobierno provincial actual sea insuficiente y no del todo clara.

 

Como consecuencia de una ratificación del buen rumbo que llevan las finanzas provinciales en la actual gestión, ambos funcionarios mencionados reconocieron al unísono tal orientación, ratificaron avanzar adecuadamente hacia un ajuste de los costos y gastos prescindibles y, como consecuencia de ello, evolucionar hacia una menor dependencia de recursos extra provinciales para llevar adelante una adecuada política económica y social de la Provincia en el segundo semestre restante del año como así también en los sucesivos años de la presente gestión.

 

No ingresaré en cuestiones puntuales que desvirtúan total y absolutamente estas afirmaciones porque ello sería objeto de un trabajo serio de análisis económico financiero de la gestión presupuestaria provincial, imposible de exteriorizarse en un par de páginas publicables y, sobre todo, a partir de una información absolutamente insuficiente para concluir válidamente.

 

Si mencionaré algunas manifestaciones de evidencia que conducen de igual modo a la conclusión de que no estamos en ningún “buen camino económico y financiero” actual y que, por lo tanto, tendremos consecuencias negativas, pero aún previsibles y solucionables, que entorpecerán el escenario social futuro de esta gestión, como consecuencia básicamente de que:

 

a) No es posible afirmar que se está en el buen camino cuando a horas de definir tal postura y como consecuencia de reuniones técnicas del Ministro de Economía con el titular de empresas públicas se llega a la rápida conclusión de que la ejecución presupuestaria de las mismas es significativamente superior a la registrada en igual período de años anteriores (cuando también era una erogación injustificadamente desproporcionada); y ello concluye en la necesidad de nuevo ajuste de partidas para solucionar el inconveniente.

 

b) No es posible afirmar que se está en el buen camino cuando, por razones cuya justicia no evalúo en esta instancia, se genera un incremento significativo de la masa salarial (aumento salarial mas zona desfavorable), no programado presupuestariamente ni calzado adecuadamente con un correlato de ingresos genuinos equivalente. Por lo menos no exteriorizado en información pública adecuada y, por lo tanto, de sospechosa credibilidad.

 

c) No es posible afirmar que se está en el buen camino cuando los pasivos provinciales históricos permanecen mayoritariamente impagos y en instancias como la comisión de transacciones, que no es ni mas ni menos que una instancia congelatoria, sin evaluación técnica razonable, ni otro objetivo que condicionar el pago en la transición y generar de este modo un diferimiento natural, como si ello significare no pagarse nunca más. Tal vez sea este último el objetivo final.

 

d) No es posible afirmar que se esta en el buen camino cuando el único cronograma de pagos que preocupa y ocupa a la gestión de gobierno es el de los megasueldos de funcionarios y empleados del estado. Esto es solo una parte de la película que es cierto aporta a la gobernabilidad. No obstante ello, la otra pata, la de los que producen por fuera de la industria blanca, también debiera ser atendida prioritariamente ya que, sin la generación de recursos genuinos provenientes de la actividad privada, no va a haber agrupación política que sostenga al gobierno aunque se llame curiosamente 25 de Septiembre y esté fundamentalmente integrada por subalternos asalariados del elogiado.

 

El estado actual de la provincia no es ni siquiera de delicado equilibrio. Estamos mal económica y financieramente. No es necesario contar con aduladores y aplaudidores de gestión sino con verdaderos gestores económicos y financieros manejadores idóneos de técnicas sustentables, los que, apoyados por políticos creativos en materia de determinación de objetivos, generen necesidades de desarrollo de programas de mediano y largo plazo que tiendan a poner de pie nuevamente a una provincia de capacidades de generación de riqueza genuina casi incomparable en el país; esto dicho obviamente en relación proporcional a su tamaño y su densidad poblacional.

 

Si el gobierno, y en particular el señor Gobernador, se obnubilan con los viva y los aplausos de ocasión, el futuro inmediato rionegrino será muy difícil y el futuro mediato prácticamente intransitable.

 

No son ni el Gobierno Nacional ni los sectores pseudos ultra del gobierno provincial los que por si solos resolverán el complejo crucigrama rionegrino. Solo la gestión, fundamentalmente económica, como generadora de alternativas sociales será la que permita a un muy buen y coherente programa político llevar al gobierno y a los rionegrinos todos a un futuro vivible y particularmente deseable, aunque sea en el marco de jornadas laborales extenuantes y con poco rédito para sus operadores naturales en su etapa inicial.

 

Los beneficios han de ser sobradamente buenos si de una vez por toda se hacen economía y finanzas en serío, pensando en el bienestar de la población y a través del uso de herramientas y proyectos absolutamente creíbles y apoyados mayoritariamente por todos los sectores sociales de la provincia, cualquiera que sea su afiliación partidaria y/o su condición social actual. Si esto se lograra, aunque sea parcialmente, debería ponerse a disposición del gobierno como herramienta política de gestión y así abrir un nuevo camino real hacia el crecimiento y el desarrollo provincial permanente.-

 

No intentar un programa sobre estas realidades y prioridades devendrá seguramente en una hecatombe social en el corto/mediano plazo, imposible de revertir por si en una provincia extensísima y rala en población como la nuestra.-

 

Las microeconomías internas pueden ser en algunos casos verdaderos problemas de sustentabilidad o, en otros, continuidad de requerimientos prebendarios para la supervivencia cómoda de sus operadores. En cualquier caso requieren evaluaciones serias que ratifiquen la real situación, ayuda en la transición hasta la toma de la resolución final y, sobre todo coherencia en el mensaje de los responsables de la toma de decisiones a los involucrados, que no ayuden a mayor confusión y a iniciar o continuar pseudos procesos de recuperación operativa que no son más que acciones dilatorias para una muerte anunciada.

 

La fruticultura del Alto Valle quizás sea el ejemplo emblemático de lo exteriorizado en el párrafo precedente, pero seguramente no el único dentro de las alternativas económico-sociales posibles de ser desarrolladas con éxito y posibilidades reales de sustentabilidad en nuestra querida Provincia de Río Negro.

 

Oscar A. Carballo

C.P.N.